El ex alcalde se incorpora a campaña con varios actos en la provincia en un tardío intento del partido de sumar experiencia.
Después de casi un año ausente, Alfredo Sánchez Monteseirín estará esta semana en primera fila para pedir el voto para su partido. El ex alcalde ha sido reclamado por la comisión gestora del PSOE de Sevilla y no ha tardado mucho en demostrar que está dispuesto y disponible para ayudar al PSOE, que atraviesa uno de lospeores momentos de su historia. Y así se lo ha hecho saber a Manuel Gracia y Aurora Atoche tras ser consultado por ambos. ¿Alguien lo dudaba?
Monteseirín desapareció de la escena política a finales de 2010 y cedió su puesto a Juan Espadas, su sustituto, sin hacer ruido, con la mayor naturalidad, como le pidió su partido. Obediente. ¿Quizás no tenía otra opción? Y tras acatar las órdenes su figura se fue diluyendo, no casualmente, porque la intención de los dirigentes socialistas en el último año ha sido, si no borrar, desteñir todo el recuerdo de quien ha sido el alcalde más longevo de la capital. Doce años no exentos de luces y también muchas sombras pero durante los que Sevilla ha experimentado una segunda transformación, la mayor después de la Expo del 92.
Y ahora que el PP ha arrasado y amenaza con desalojar a los socialistas de la Junta de Andalucía, conmemorar estos avances se hace más necesario que nunca. La situación es crítica y, de perdidos al río, ha debido pensar alguno en los últimos días. ¿Por qué no reivindicar el legado socialista y a sus protagonistas? Después de la era Monteseirín el PSOE no ha hecho más que retroceder en la capital, un desplome que ya se ha extendido al área metropolitana. La gran Sevilla que diría el ex alcalde.
Y después hay otra. Con un partido descabezado, todas las manos y las voces son pocas para pedir el voto en la provincia y en la capital. Hay que sumar, aunque sólo sea en número. Hacen falta referentes. Y, por poner algunos ejemplos, por ahora, Alfonso Guerra sólo se ha dejado ver un día en La Algaba por la mañana y en Coria por la tarde. Y Carme Chacón se irá el jueves a El Coronil para agradecer la entrega de su alcalde, Jerónimo Guerrero. María Jesús Montero, entregada como la que más, aunque sigue sin militar, se multiplica a diario entre la capital y la provincia en el intento desesperado del PSOE por frenar, en su argot, a la derecha del copago sanitario y la reforma laboral. Por cierto, si los socialistas son desalojados de la Junta de Andalucía, ¿qué destino aguardará a la ex consejera?
No es momento para pensar en el futuro. Ya en el cruento congreso provincial de primeros de año, en el que el PSOE de Sevilla estalló en mil pedazos y en el que José Antonio Viera se marchó a casa, los más veteranos lo advirtieron: no se puede estar con la vista puesta ya en el 26-M. Queda menos de una semana para la cita con las urnas y, como rezar no es algo políticamente correcto en un partido de izquierdas, toca arriesgar al máximo y tocar todas las puertas por si al final suena la flauta y la caída se amortigua.
¿Qué mal podría hacer Monteseirín dirigiéndose a la militancia? Poco o ninguno, en vista a los últimos resultados del partido en la provincia. Y en Andalucía. El ex alcalde, que tímidamente se asomó entre el público en las anteriores elecciones municipales y generales, participará de lleno esta semana en actos de campaña, sectoriales y públicos, en Andalucía y en la provincia. Mañana miércoles Monteseirín estará en Palmete, precisamente con la omnipresente María Jesús Montero, su jefa en la Consejería de Salud, donde se incorporó el ex primer edil como inspector médico antes de estrenarse como investigador principal en Madrid. Para dedicarse a la campaña ha pedido una semana de asuntos propios. Pero ahora más que nunca los asuntos son de todos los socialistas.
El viento sopla muy desfavorable para el PSOE. No es momento para sectarismos. El "dejadme solo" se ha visto que es una temeridad y no sólo en los toros. Siempre es mejor contar con una buena y experimentada cuadrilla, ¿no? En los próximos meses seguro que esta reflexión ocupahoras y horas de debate, pase lo que pase el próximo domingo.
Después de casi un año ausente, Alfredo Sánchez Monteseirín estará esta semana en primera fila para pedir el voto para su partido. El ex alcalde ha sido reclamado por la comisión gestora del PSOE de Sevilla y no ha tardado mucho en demostrar que está dispuesto y disponible para ayudar al PSOE, que atraviesa uno de lospeores momentos de su historia. Y así se lo ha hecho saber a Manuel Gracia y Aurora Atoche tras ser consultado por ambos. ¿Alguien lo dudaba?
Monteseirín desapareció de la escena política a finales de 2010 y cedió su puesto a Juan Espadas, su sustituto, sin hacer ruido, con la mayor naturalidad, como le pidió su partido. Obediente. ¿Quizás no tenía otra opción? Y tras acatar las órdenes su figura se fue diluyendo, no casualmente, porque la intención de los dirigentes socialistas en el último año ha sido, si no borrar, desteñir todo el recuerdo de quien ha sido el alcalde más longevo de la capital. Doce años no exentos de luces y también muchas sombras pero durante los que Sevilla ha experimentado una segunda transformación, la mayor después de la Expo del 92.
Y ahora que el PP ha arrasado y amenaza con desalojar a los socialistas de la Junta de Andalucía, conmemorar estos avances se hace más necesario que nunca. La situación es crítica y, de perdidos al río, ha debido pensar alguno en los últimos días. ¿Por qué no reivindicar el legado socialista y a sus protagonistas? Después de la era Monteseirín el PSOE no ha hecho más que retroceder en la capital, un desplome que ya se ha extendido al área metropolitana. La gran Sevilla que diría el ex alcalde.
Y después hay otra. Con un partido descabezado, todas las manos y las voces son pocas para pedir el voto en la provincia y en la capital. Hay que sumar, aunque sólo sea en número. Hacen falta referentes. Y, por poner algunos ejemplos, por ahora, Alfonso Guerra sólo se ha dejado ver un día en La Algaba por la mañana y en Coria por la tarde. Y Carme Chacón se irá el jueves a El Coronil para agradecer la entrega de su alcalde, Jerónimo Guerrero. María Jesús Montero, entregada como la que más, aunque sigue sin militar, se multiplica a diario entre la capital y la provincia en el intento desesperado del PSOE por frenar, en su argot, a la derecha del copago sanitario y la reforma laboral. Por cierto, si los socialistas son desalojados de la Junta de Andalucía, ¿qué destino aguardará a la ex consejera?
No es momento para pensar en el futuro. Ya en el cruento congreso provincial de primeros de año, en el que el PSOE de Sevilla estalló en mil pedazos y en el que José Antonio Viera se marchó a casa, los más veteranos lo advirtieron: no se puede estar con la vista puesta ya en el 26-M. Queda menos de una semana para la cita con las urnas y, como rezar no es algo políticamente correcto en un partido de izquierdas, toca arriesgar al máximo y tocar todas las puertas por si al final suena la flauta y la caída se amortigua.
¿Qué mal podría hacer Monteseirín dirigiéndose a la militancia? Poco o ninguno, en vista a los últimos resultados del partido en la provincia. Y en Andalucía. El ex alcalde, que tímidamente se asomó entre el público en las anteriores elecciones municipales y generales, participará de lleno esta semana en actos de campaña, sectoriales y públicos, en Andalucía y en la provincia. Mañana miércoles Monteseirín estará en Palmete, precisamente con la omnipresente María Jesús Montero, su jefa en la Consejería de Salud, donde se incorporó el ex primer edil como inspector médico antes de estrenarse como investigador principal en Madrid. Para dedicarse a la campaña ha pedido una semana de asuntos propios. Pero ahora más que nunca los asuntos son de todos los socialistas.
El viento sopla muy desfavorable para el PSOE. No es momento para sectarismos. El "dejadme solo" se ha visto que es una temeridad y no sólo en los toros. Siempre es mejor contar con una buena y experimentada cuadrilla, ¿no? En los próximos meses seguro que esta reflexión ocupahoras y horas de debate, pase lo que pase el próximo domingo.
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